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miércoles, 14 de agosto de 2013

Brasil, y ríete del psicotécnico.

Experiencia y Reflejos, un tándem de éxito


Tu conducción es rígida.
Vas en tensión atento al Fiat Siena color plata que circula a tu lado. La experiencia te indica que debe desviarse hacia la derecha. Has descubierto sus intenciones por el carril en el que está situado.
Pero, aunque está prohibido, por su forma de conducir, has presentido que no respetará y se saltará a la torera el virtual muro que representa la línea blanca continua.
Que invadirá tu carril es seguro, solo te queda estar atento al momento exacto para reaccionar y adelantase a sus movimientos prohibidos.

La predicción se empieza a hacer realidad, el Siena inicia su infracción y el ficticio muro blanco comienza a derrumbarse bajo las neumáticas, continuas, blandas y negras rodadas.

Automáticamente, y como si de un resorte se tratara, tu brazo derecho deja la palanca del cambio y dirige su extremo captor y opresor hacia el claxon.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiih,.....................ehhhh!, piiiiiiiiiiiiiiiiiiih.......................!!!!!!!!!!...a esto siguen un montón de palabras malsonantes y recuerdos a sus familiares...

Realmente, ambos pitidos se superponen, sin acabar uno su retahíla cuando ya está el otro blasfemando.

...como formando parte de una sincronizada escena de patinaje artístico y casi al final de mi acción predictiva, fruto de las innumerables experiencias vividas en las carreteras brasileñas, sin casi darme tiempo a reaccionar del primer golpe y con mis nervios exhaustos, una adolescente ciclomotorista aparece por mi izquierda.
No sé si porque el casco no le permitía ver e ignoraba mi presencia o, simplemente, porque se trataba de la inconsciente kamikace descerebrada de turno que intentaba suicidarse, se abalanza y precipita sobre el abismo prismático del negro morro de mi Chevrolet, como si Maxx fuera invisible y,... no puede serrrrrrrrrrrrrrrrr........ me obliga a dar un volantazo hacia la diestra por dónde escapaba el indigno del Siena.

Esto ha ocurrido hace escasamente una media hora, aun tengo los nervios de punta.

Y es que en una de mis primeras entradas, hice una somera descripción de la idiosincrasia brasilera.

¡¡¡¡Imagínatela al volante!!!!


¡Salud y Suerte!