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martes, 2 de julio de 2013

Con gallumbos!

Hola amigos:

Lo que les voy a relatar hoy me sucedió hace unos días y ahora lo he vuelto a recordar pues me ha pasado por la cabeza como una visión exótica de cualquier documental de National Geographic sobre el Amazonas.

Era un día cualquiera, desconozco qué día de la semana, pero era por la mañana, aproximadamente las 9 a.m.
Como cada día regresaba a casa después de haber dejado a mi esposa en el trabajo en la Secretaría de Saude de Palmas en Tocantins.
La escasa circulación a esa temprana hora, como cualquier otro día, hacía que llevara el coche como con el piloto automático, en velocidades largas y atento a los retrovisores controlando cualquier coche que pudiera acercarse peligrosamente por cualquiera de los flancos, situación habitual en Brasil.
Estaba hacia la mitad del recorrido, en la rotonda que divide la cuadras 104 Sul y 204 Sul con las 102 Sul y 202 Sul, a un lado el CEMES y al otro el WILSON-VAZ, casi a punto de rodear ésta, cuando enfrente mi visión me retrotrajo a documentales visionados en España y cuya temática eran las tribus del Amazonas.
Ahora pienso que esa visión también podría haberme recordado a cualquier poblado chabolista español, en dónde los jóvenes deambulan medio desnudos sin ningún pudor.
Pero estaba aquí, en Palmas, cruzando por la mediana que separa ambos sentidos de la rúa, perezoso por la hora que era, las 9 a.m., y por la apariencia que daba de despertarse de un plácido, o turbulento, sueño en el que el crack actuó como sedante.
No sé si estaría el suelo mojado por la lluvia, era la temporada de lluvias, o que aquella noche hubiera habido relente, lo dudo, o que hubiese pasado un camión regando las calles, cosa que también dudo.
El caso es que esa impresión me dio y lo recuerdo por la desazón que me causó ver al joven, calculo que no tendría 16 años, solo con un calzón que parecería recién sacado de una carbonera.
Creo recordar que la cara estaba como la de un bebé mocoso.
Quizá tenía apariencia de drogado, pero también debía estar bien puesto en cachaça. Sus mugrientos y medio rubios pelos de estropajo, alborotados, daban fe de ello.
Su desnudez cubierta por apenas un gallumbo y descalzo.
Parecía que un Boy, avergonzado por su actuación, escapando del escenario del show de cualquier sala de fiestas.
Apenas fueron escaso 5 segundos los que mantuve aquella visión mientras rodeaba la rotonda.
Cinco segundos creo que nunca mejor aprovechados y productivos para recrear y recrearme en una postal fotográfica.
Cinco segundos que hicieron una instantanea perfecta, que espero sirva para ilustrar vuestras conersaciones sobre la realidad Brasileña.
Que no todo es capoeira, futbol, Copa Confederaciones y cuerpos esculturales de la playa carioca de Copacabana.
Recordad al Brasil de las fabelas, que es el verdaderamente importante y el que está necesitado de la solidaridad que tuvo nuestra España para abandonar la miseria de la guerra civil y la época franquista.
Solidaridad que le brindaron sus vecinos mejor preparados y que aquí en Sudamérica, además de la miseria existente en todos los aspectos de la vida, no solo en el cultural o económico, no es posible de encontrar.


Una pena amigos.


¡Salud y Suerte!